.jpg)



.jpg)
El interiorismo actúa como un contrapunto controlado a esta crudeza arquitectónica. Se incorporan piezas de mobiliario de líneas suaves y volúmenes envolventes —butacas tapizadas, mesas bajas y alfombras textiles— que introducen confort y escala humana dentro de un espacio de carácter más duro. La exhibición de bicicletas y equipamiento se integra como parte del diseño, funcionando tanto como uso práctico como recurso visual y narrativo.
La atmósfera es energética, contemporánea y funcional, pero a la vez acogedora. La luz natural entra de forma abundante, reforzando la transparencia del espacio y su vínculo con el entorno urbano. La circulación de personas y el movimiento visible aportan vitalidad, haciendo del lugar un espacio vivo, en constante actividad.
reside en la combinación equilibrada entre lo técnico y lo emocional: una estética industrial depurada, ordenada y precisa, suavizada por materiales nobles, texturas cálidas y una cuidada composición del mobiliario. Nada es decorativo en exceso; todo responde a un uso concreto y a una lógica de marca y experiencia.
El objetivo y fin de esta construcción es crear un espacio híbrido que funcione simultáneamente como showroom, punto de encuentro y lugar de experiencia. No se trata solo de exhibir productos, sino de construir una identidad espacial que comunique estilo de vida, rendimiento y comunidad, invitando al usuario a permanecer, interactuar y sentirse parte de un universo coherente y contemporáneo.
