




El objetivo principal fue crear un interior que transmita calma, equilibrio y permanencia, evitando modas o gestos decorativos evidentes. El confort se logra a través de proporciones correctas, texturas honestas y una relación constante con la luz natural.
El proyecto busca borrar los límites entre adentro y afuera. La luz, las visuales y las sombras del entorno se convierten en parte del interior, haciendo que el paisaje sea un elemento estructural del espacio y no solo un telón de fondo.
Maderas naturales, textiles de fibras nobles y superficies minerales se utilizan en tonos neutros y acabados mate, permitiendo que el espacio envejezca con dignidad y refuerce la sensación de proyecto construido, vivido y no escenográfico.
El diseño interior no compite con la arquitectura, sino que la refuerza y la completa, consolidando un lenguaje único y consistente.
Las áreas sociales se adaptan a distintos modos de uso sin perder orden ni identidad, manteniendo siempre una sensación de amplitud y control. tanto natural como artificial, la iluminación actúa como herramienta compositiva, modelando volúmenes, destacando texturas y evitando dramatismos innecesarios.
El lujo se expresa de manera contenida, a través del detalle, la proporción y la materialidad, más que por elementos ostentosos.
Este proyecto demuestra un interiorismo maduro, consciente y profundamente arquitectónico, donde cada decisión responde a una visión integral. El resultado es un espacio que no busca impresionar de forma inmediata, sino sostenerse en el tiempo, ofreciendo una experiencia de habitar sólida, sensible y coherente.Aquí, el interiorismo no es decoración: es estructura, atmósfera y valor.

