




El interiorismo, en este caso, se entiende más como un trabajo de ambientación del vacío que como una intervención decorativa. Los materiales son sobrios y atemporales: madera natural en el deck, piedra y hormigón en los planos estructurales, vidrio como elemento de disolución del límite. Todo está pensado para no competir con la vista, sino acompañarla. El diseño interior se subordina a la experiencia espacial, priorizando la limpieza visual y la funcionalidad.
La atmósfera que se genera es luminosa, expansiva y serena. Durante el día, la luz natural invade el espacio de manera controlada, proyectando sombras suaves desde la estructura superior. El entorno verde del parque y la presencia de la ciudad al fondo crean un equilibrio entre naturaleza y vida urbana. El espacio transmite una sensación de privilegio silencioso: estar contenido, pero completamente abierto al paisaje.
El objetivo y fin de esta construcción es crear un espacio de disfrute, contemplación y bienestar, donde el usuario pueda habitar el paisaje desde una posición privilegiada. Es un proyecto pensado para el ocio, la pausa y la conexión visual con la ciudad y la naturaleza, ofreciendo una experiencia de lujo contemporáneo basada en el espacio, la vista y la calidad arquitectónica, más que en el exceso material.

