




El proyecto de interiorismo nace como una extensión natural de la arquitectura, entendiendo ambos lenguajes como una sola propuesta espacial coherente y profundamente conectada con el paisaje del cerro en Santiago. A través de una estética contemporánea y minimalista, el diseño interior respeta las líneas puras, la horizontalidad y la materialidad noble de la arquitectura, potenciando la relación entre interior y exterior mediante espacios abiertos, visuales amplias y una atmósfera de calma y contemplación.
La propuesta privilegia una paleta cálida y atemporal compuesta por maderas naturales, piedras minerales, revestimientos texturados y tonos neutros, generando ambientes sofisticados pero honestos, donde cada material expresa su condición natural con sutileza y profundidad. La luz natural se convierte en un elemento esencial del proyecto, filtrándose cuidadosamente a través de celosías, patios y grandes paños vidriados, creando juegos de sombras, reflejos y variaciones lumínicas que transforman los espacios a lo largo del día.
Cada decisión de interiorismo —desde las proporciones y la selección de materiales hasta el mobiliario y la iluminación— fue pensada para reforzar la experiencia arquitectónica y transmitir una sensación de lujo silencioso, equilibrio y bienestar. El resultado es una vivienda de carácter atemporal, donde arquitectura e interiorismo dialogan de manera armónica, generando espacios sensoriales, cálidos y profundamente vinculados con su entorno natural.
